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Cuenta la leyenda que, siendo muy joven, el escritor Pierre Wolf, en un desesperado intento de conquistar el corazón de la persona amada, reservó una mesa en el ya desaparecido Restaurant Marguéry de París, lugar de encuentro habitual de políticos, artistas y personajes de la alta sociedad francesa.

Sin dudarlo, la acompañante de Wolf escogió los platos más caros del menú pidiendo, además, una botella de champagne para celebrar el encuentro. Prolijo en su selección el escritor, por el contrario, limitó su elección al plato más económico que encontró en la carta, sin poder dejar de pensar que el único dinero de que disponía para saldar el precio de aquella cita no era más que trece francos.  Al llegar la cuenta, esperando el momento de ser avergonzado públicamente ante su amada, deslizó sin mirar toda su fortuna en la bandeja del camarero, junto a una tarjeta con su nombre.

A los pocos minutos, el camarero regresó depositando en la mesa tres monedas. Sin entender la situación, el futuro escritor solicitó poder hablar en privado con el propietario, el propio Nicolás Marguéry.

Ante la insistencia del joven, según explica el propio Wolf en uno de sus artículos, apareció el dueño del restaurante: “No comprendí nada hasta que vino el propio Marguéry y me dijo: Con esto serán cien francos lo que usted me deberá. Ya me los pagará cuando pueda…los enamorados deben divertirse…la juventud pasa rápida, muy rápida…” .1

Aunque el restaurador francés actuó movido por la ternura que despertó en él la osadía
del comensal, lo cierto es que ésta anécdota ha pasado a la historia como una de las
primeras muestras conocidas de Relaciones Públicas en la historia de la hostelería. Y es
que, cuando hablamos de este concepto vinculado a la comunicación empresarial, lejos
de grandes campañas y de presupuestos descomunales, cabe tener en cuenta un
principio fundamental: las Relaciones Públicas son un conjunto de acciones que tienen
como objetivo fortalecer los vínculos con los diferentes públicos de cualquier
institución o empresa, bien,  tal como afirma Scott Cutlip: “Mediante la promoción de
simpatía y buena voluntad”, o bien “mediante la distribución de material interpretativo o
el desarrollo del intercambio amistoso”.

Comunicarnos con nuestro cliente es uno de los caminos para fidelizarlo, y las relaciones públicas son uno de los caminos más cortos para conseguirlo.

Juan Pablo Del Alcázar Ponce

Publicado originalmente en: http://www.gestionrestaurantes.com/